Santa Fe, las máscaras y los resultados electorales

Las elecciones en Santa Fe dejaron bastante tela para cortar más allá del dato objetivo de la baja competitividad que mostró el kirchnerismo a nivel provincial, y habrá que mirarlo más bien por el lado de las notables dificultades del socialismo para imponer a los santafesinos una visión autocomplaciente y rosarinista en un territorio altamente heterogéneo, y la división del espacio anteriormente liderado por el Lole Reutemann.

Esencialmente, y pese a lo que aparece en los medios dominantes y en muchos análisis, el principal derrotado no fue el kirchnersimo sino una forma autocomplaciente e ideologizada en extremo de mirar a la provincia. El socialismo, a lo largo de todo el proceso que arrancó a fines del 2010 fue dejando máscaras, caretas e imposturas en el largo jalón que le significó retransformarse para mutar de ser un partido de opinión a un partido de gestión. La responsabilidad parece quedarle grande, ya que en una época de bonanza y crecimiento nacional, con el control de las tres ciudades más importantes de la provincia y el ejecutivo provincial, apenas pudo revalidar y festejar sobre el filo de la medianoche.

Anotamos rápidamente algunas como complemento de lo que circula para no olvidarlas que seguro darán tela para cortar:

– La mentira de la hegemonía kirchnerista: la elección volvió a mostrar el nuevo esquema político santafesino a partir de la derrota peronista en el 2007: tres espacios políticos dinámicos que disputan palmo a palmo la representatividad ciudadana, similar al esquema nacional pero en distintas proporciones: los cívicos y progresistas blancos clasemedieros esencialmente de los centros urbanos, un núcleo duro liberal-conservador asentado en el interior provincial y los cordones de pobreza de las grandes urbes, y un espacio nacional-popular-democrático repartido de manera más o menos homogénea en la provincia y en los estratos sociales.

– Comparando la elección de Binner en el 2007 con la de Bonfatti, el Frente Progresista perdió 200 mil votos, pasando de 870 mil a sólo 670 mil. En una elección ejecutiva donde el que gana o pierde es el que gobierna, claramente es un signo negativo teniendo en cuenta que no llegó al 40% de los votos y que le salvó las papas la buena imagen de Lifschitz en Rosario. Se cae la máscara de la eficiencia socialista.

– La aparición con fuerza de la figura de María Eugenia Bielsa en el peronismo, y Miguel del Sel en el Pro, ratifica que cualquiera de los 3 espacios políticos en que se divide la provincia puede configurar una mayoría circunstancial en la medida en que tenga candidatos competitivos y una propuesta acorde. La figura desconocida de Bonfatti limó las posibilidades cívicas y Lamberto en la lista de diputados claramente fue un regalo a los opositores.

– Un llamado de atención en el hinterland rosarino para los cívicos: 115.000 votos perdió en el Depto Rosario Bonfatti respecto a la candidatura de Binner en el 2007 (18 puntos sumando PS + UCR residual) y peor aún,  17mil votos (5 puntos) menos que los que sacara en el 2009 Giustiniani compitiendo contra el Lole. Del Sel sacó prácticamente los mismos votos que el Lole en aquella contienda memorable donde Rossi fue por fuera apenas pasando los 10 puntos.

– La mentira de Rosario como ciudad “progresista” asociada a valores socialdemócratas o de una supuesta centroizquierda. 85mil votos (17 puntos) más los 6mil del radicalismo residual (1,5%) perdió a gobernador en Rosario el FPCyS respecto al 2007, mientras el peronismo resignó sólo 40mil en la ciudad (7 puntos).  A números redondos el 30% de los votos del FPCyS se fueron con Del Sel, mientras que sólo el 23% del peronismo drenó al PRO.

-La consolidación del espacio radical como elemento fundamental en la continuidad del Frente Progresista, especialmente en la capital provincial donde mantuvo intacto su caudal electoral respecto del 2007 para gobernador y mejoró sustancialmente su performance para intendente sumando 10 puntos respecto de la elección de Barletta como intendente. Todo el crecimiento del PRO parece haber sido a costa del vapuleado peronismo local que a pesar de unificarse tras un candidato conservador no logró evitar 10 puntos de fuga.

– La mentira de las viudas del Lole: los dirigentes que fungen de voceros, lameculos, interpretadores y apantalladores del senador, no representan ni de cerca el caudal electoral duro que es capaz de convocar por dentro o fuera del peronismo, como muestra el presidente del PJ santafesino y senador suplente de la provincia después de tener que bajar su postulación a gobernador por no mover el amperímetro, perdió la senaduría en su pago chico.

– La falacia de que es posible pensar el peronismo santafesino sin el Lole: no convocarlo a participar fue una grave falta de la campaña electoral, que pretendió reemplazarlo por sus viudas. La capacidad de daño de una frase suya incluye seguramente el envión final donde Del Sel le disputó palmo a palmo a Bonfatti y le cercenó al peronismo la posibilidad de recuperar la capital provincial.

– Se repitió una tendencia marcada en el 2007, donde tanto Bielsa como ahora Rossi sacaron notablemente menos votos en los territorios que sus referentes locales, esto abarca desde el reutemismo hasta el kirchnerismo más puro y duro. Una dinámica que no es posible achacarla simplonamente a la “traición” de los referentes locales, sino que habrá que evaluarla en el marco de un correcto balance entre propuesta nacional, comunal y provincial.

– La importancia de la ingeniería electoral como elemento determinante: el único candidato de peso del norte santafesino se convirtió en la sorpresa, cuando además muestra una impronta claramente peronista: teléfono para el kirchnerismo que mira tal vez con demasiado cariño la experiencia socialista sin valorizar en su justa medida los aportes del peronismo tradicional de la provincia.

– La consolidación del Frente Para La Victoria como espacio provincial homogéneamente distribuido alrededor del 22% en toda la provincia y los diferentes estratos sociales. Un buen piso para mirar el futuro que duplica el caudal del 2009.

– La división del peronismo santafesino entre el justicialismo liderado por el FPV y la aparición con fuerza del PRO.

– La promocionada boleta única tuvo un debut pésimo, dando como resultado una configuración política que violenta el espíritu de la Constitución Provincial, que prevé mayoría en la cámara baja para el poder ejecutivo garantizando su gobernabilidad. Un ataque a la unidad partidaria pero sobre todo al espíritu constitucional.

– Dos mentiras de la boleta única: el voto cadena sigue existiendo y para tratar de mitigarlo intentaron prohibir la entrada con celulares, un llamado al fracaso anticipado. La transparencia del nuevo sistema también se derrumba al momento que los fiscales sólo tienen que marcar con una virome cualquier voto para anularlo, al momento del escrutinio provisorio o en el recuento: un llamado al fraude.

– La importancia del trabajo territorial para constituir una opción verdaderamente competitiva: tal vez el último caudillo local del peronismo santafesino similar a los denostados barones bonaerenses, el gordo González, recuperó para el kirchnerismo la tercera ciudad de la provincia de manos de un cívico neoperonista con buenas relaciones con el kirchnerismo nacional. La diferencia entre el 678chismo y el trabajo puro y duro al viejo estilo peronista-menemista. Tal vez la única alegría que cosechó el Chivo se la dió un aliado “impresentable”.

– La necesidad de repensar una estrategia para volver a colocar al peronismo como opción de mayorías tras la dura derrota del 2007, con una conducción comprometida con este proceso más allá de sus aspiraciones personales. El Chivo está en condiciones de liderar este proceso.

– La inutilidad de algunas alianzas locales a nivel territorial del kirchnerismo: el miedo a la CCC es totalmente infundado a nivel territorial como político. A pesar de los incontables recursos dilapidados a su favor aparecen encabezando un conflicto estéril en el centro de Rosario en la semana electoral que incluyó destrozos en las oficinas de Desarrollo Social. El daño electoral seguramente alcanza tanto al kirchnerismo local como al socialismo que recurrió a una represión berreta tras su prolongada inacción. El papelón del PCR a nivel político incluye además de potenciar el sentimiento antipolítico PRO Del Sel, un aporte cero a la candidatura de Proyecto Surf que cayó en cantidad de votos, más teniendo en cuenta que tras años de autoasignarse el voto en blanco éste se mantuvo intacto en sus niveles históricos pese al viraje electoral maoista. Más allá de si entra o no Del Fraude.

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